¿Por qué, Asco, verdad?

Mi pseudónimo nace de una filosofia personal que pretende poner en evidencia la superficialidad de nuestra sociedad. Si bien es cierto que un nombre es parte de nuestra imagen pública y hay que cuidarla, pienso que a día de hoy se le da un protagonismo excesivo. Asco es pura ironía, un rechazo a la convención social de las apariencias, una negación al impulso de aparentar «lo bueno y mejor» a primera vista. Ha llegado el momento de potenciar el fondo por encima de las formas. Es la hora de quitarnos las máscaras y de desnudarnos sin miedo para recuperar la esencia de nuestro ser.